Chistes de otros

Un Nik involuntario

esquimal

Confesión de parte: he cometido el peor pecado que puede cometer un dibujante: ¡He plagiado a otro! ¡ He caído en el séptimo círculo del infierno creativo, donde me esperaba, cómodamente instalado, Cristian Dzwonik, más conocido por las últimas tres letras de su impronunciable apellido!
En mi defensa, he de decir que fue un plagio involuntario. Unos de mis tantos hermanos (el que he retratado aquí para que quede pegado a la infamia) me porfiaba (y es muy porfiado) que yo había dibujado a un esquimal que se dormía en el colectivo y terminaba bajándose en un desierto. Al final, de tanto insistir, me cansé y lo dibujé, porque el chiste dentro de todo me parecía bueno.
Pero unos años después descubrí que el dibujo que mi hermano había visto , y que su atribulada cabeza me atribuyó, pertenecían en realidad a Liniers. Después subiré el dibujo original, para hacerle a Liniers un poco de justicia.
Bueno, me voy. Tengo una idea para una tira. Se va a tratar de una nena idealista y cuestionadora. Creo que se va a llamar Marfalda, pero aún no lo decido.

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2 comentarios en “Un Nik involuntario

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